Esch o la anarquía - Hermann Broch
domingo, 21 de agosto de 2022
Consideró que pasar esta segunda noche de nuevo con Erna era una formalidad a la que un hombre libre tenía perfecto derecho. Habían hablado amistosamente de la boda con Lohberg e hicieron el amor casi con ternura y melancolía, como si nunca se hubieran peleado. Y tras esta larga noche en vela, Esch se levantó de la cama con la agradable sensación de haber contribuido a la felicidad de Erna y de Lohberg. El ser humano lleva en sí infinitas posibilidades y, según sea la cadena lógica con que enlace las cosas, puede probarse a sí mismo que son buenas o malas.
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