jueves, 21 de noviembre de 2019

¡Ay, todos esos jóvenes con sus mochilas y sus bayonetas, con sus abrigos y botas cubiertos de barro! Tal vez una mente humanista quisiera evocar otras imágenes más bellas de la juventud: cabalgando y jugando con caballos en una playa, paseando por la arena con la amada, musitando palabras tiernas en su oído, o enseñando a disparar el arco a otro amigo… En lugar de eso, ahí están: tirados con la cara en el barro. El hecho de que se presten a ello con entusiasmo, a pesar del miedo infinito y de la indecible nostalgia de la madre, es algo sublime y vergonzoso al mismo tiempo, y nunca debería constituir un motivo para ponerles en tal situación.

La montaña mágica - Thomas Mann

No hay comentarios:

Publicar un comentario