miércoles, 31 de julio de 2019

Tampoco es éste el final. Profanado como está el cuerpo, un fantasma vengativo sobrevive y planea sobre él para atemorizar. Observado desde lejos por algún tímido buque de guerra o patoso navío de exploración, cuando la distancia que oscurece las revoloteantes aves todavía muestra, sin embargo, la masa blanca flotando al sol, y los blancos rompientes alzándose bien arriba contra ella; inmediatamente el inofensivo cadáver de la ballena es apuntado en el cuaderno de bitácora con dedos temblorosos… Bajíos, rocas y rompientes aquí cerca: ¡cuidado! Y durante años después los barcos evitan el lugar; saltando sobre él como estúpidas ovejas sobre la nada, porque la primera del rebaño inicialmente saltó allí cuando se sujetó un palo. Ahí tenéis vuestra ley de los precedentes; ahí vuestra utilidad de las tradiciones; ¡ahí la historia de vuestra obstinada supervivencia de viejas creencias, que nunca pusieron pie en tierra y que ahora ni siquiera rondan en el aire! ¡Ahí vuestra ortodoxia!
Así, aunque en vida el gran cuerpo de la ballena puede haber sido un auténtico terror para sus enemigos, en su muerte, su fantasma se convierte en un estéril pánico para un mundo.

Moby Dick - Herman Melville

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