Oline tiene muy desarrollado el sentido del olfato, recuerda al chacal, aparece cuando hay algo siniestro, tan buen olfato tiene. ¿Cómo iba a haber sobrevivido si no hubiera aprovechado las ocasiones y tenido un agudo olfato? Había recibido el mensaje de Aksel, y con sus setenta años a cuestas había cruzado la montaña con el fin de quedarse con él. Durante la tormenta se había visto obligada a permanecer en Sellanrå, y ese mismo día había llegado a Tierra de Luna. Al no encontrar a nadie, da de comer al ganado, sale a escuchar, ordeña las vacas por la noche, vuelve a salir, no entiende nada…
Entonces, Oline oye gritos y piensa: se trata de Aksel o de un ser de otro mundo, en ambos casos merece la pena husmear, buscar la eterna sabiduría del Todopoderoso en esos ruidos del bosque, a mí no me hará nada, pues no soy digna ni de besar la suela de su zapato.
Allí está la mujer.
La bendición de la tierra - Knut Hamsun
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