viernes, 27 de mayo de 2022

La pequeña Leopoldine pidió comida. ¡Esa criatura tan linda, una mariquita sobre el carro! Hablaba como cantando, en la lengua de Trondhjem, a veces Inger tenía que traducir para el padre. La niña tenía las facciones de los chicos, los ojos negros y las mejillas ovaladas que los tres habían heredado de su madre; los niños eran como la madre ¡y menos mal! Isak se sentía un poco tímido ante su niña, tímido ante sus zapatitos y largas piernas con medias de lana y vestido corto; cuando saludó a su padre, al que no conocía, hizo una reverencia y le dio una minúscula mano.

La bendición de la tierra - Knut Hamsun

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