lunes, 16 de mayo de 2022

El gran dolor, el terrible suceso estaba presente, las consecuencias del acto cometido tendrían que llegar. Lo bueno suele andar por los caminos sin dejar huellas, lo malo siempre trae consecuencias. Isak reaccionó con sensatez desde el principio. Se limitó a decir a su mujer: —¿Cómo has podido hacerlo? Inger no contestó. Al cabo de un rato, Isak volvió a preguntar: —¿Es verdad que la estrangulaste? —Sí —contestó Inger. —No deberías haberlo hecho. —No, seguro que no —asintió ella. —No entiendo cómo pudiste hacerlo. —La niña era igual que yo —contestó Inger. —¿Cómo? —Tenía la boca como yo. Isak se quedó pensando. —Bueno, bueno —dijo.

La bendición de la tierra - Knut Hamsun

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