Esa Fiodora es maliciosa y desconfiada, y no está bien que lo sea. Tenga usted un poco de paciencia, hijita, y ya verá cómo nos va a sonreír la vida. Pero para eso es preciso, ante todo, que disfrute usted de salud completa, y debe usted poner de su parte todo lo posible a tal fin, por el amor de Dios; el que ande tan delicada es lo que más me aflige y desazona a mis años. ¿Quién le ha ido a usted con el cuento de que yo estoy más delgado? ¡Ésa es otra calumnia! Yo estoy perfectamente bien de salud y contento, y he engordado tanto, que casi me da vergüenza. Estoy satisfecho y alegre y no me falta nada… ¡Si usted estuviera ya restablecida del todo! Quede usted con Dios, ángel mío; con un beso en cada uno de sus deditos, soy siempre su fiel e invariable amigo,
Makar Dievuschkin
Pobre gente - Fiodor Dostoyevski
No hay comentarios:
Publicar un comentario