domingo, 17 de enero de 2021

Y he aquí con lo que uno se topa a cada minuto: continuamente se encuentran en la vida personas tan racionales y tan morales, tan sabias y tan amantes del género humano, que se proponen como meta llevar una intachable vida moral y racional, para poder iluminar al prójimo y demostrarle que realmente resulta posible vivir la vida de un modo moral y racional. ¿Y qué ocurre? Es sabido que muchos de esos amantes de la humanidad, tarde o temprano, o incluso ya al final de sus vidas, han cambiado de opinión haciéndose objeto de algunas anécdotas, a veces, de lo más indecorosas. Ahora yo les pregunto: ¿y qué es lo que se puede esperar del hombre como sujeto dotado de cualidades tan raras? Pues si le cubren ustedes con todo tipo de bienes terrenales y le sumergen completamente en un pozo de felicidad, de manera que en la superficie de esa felicidad, sólo apareciesen unas pompas como si del agua se tratara; después le ofrecen una situación económica tan cómoda que ya nada le quede por hacer a excepción de dormir, comer alfajores y gestionar la continuidad de la historia universal; y no tardarán en comprobar que el hombre, ese hombre digo, a causa de su naturaleza tan desagradecida y ruin, terminará por hacer una villanía. Arriesgará incluso sus alfajores, y se encaprichará a propósito de la cosa más perniciosa y absurda; el sinsentido más antieconómico, con tal de añadir a toda esa positiva cordura su más nefasto elemento fantástico.

Memorias del subsuelo - Fiodor Dostoyevski

No hay comentarios:

Publicar un comentario