miércoles, 20 de enero de 2021

Una lúgubre idea anidó en mi cerebro pasando por todo el cuerpo en forma de una sensación muy repugnante, al estilo de cuando uno penetra en el húmedo y rancio subsuelo. Parecía poco natural, que a ese par de ojos, les hubiera dado sólo ahora por observarme. Recordé que en el transcurso de dos horas, no le había dirigido a aquel ser ni una sola palabra, y ni siquiera lo consideré necesario; es más, incluso encontraba algo agradable en ello. Pero ahora, de pronto, una idea libertina, tan repugnante como una araña, se me presentó en toda su nitidez; la idea de lo que comienza tosca y desvergonzadamente por aquello con lo que debería terminar coronándose el verdadero amor.

Memorias del subsuelo - Fiodor Dostoyevski

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