domingo, 17 de enero de 2021

Porque el día en que la voluntad esté completamente confabulada con la razón, será cuando razonaremos y ya no desearemos, pues resultará imposible desear algo que no tenga sentido para la razón, teniendo en cuenta que no podremos proceder contrariamente a ella deseando algo malo para uno mismo… Y puesto que para entonces la voluntad y la razón estarán ya completamente calculadas, ya que algún día se descubrirán las leyes de nuestro, así llamado, libre albedrío, será cuando se establezca, y no es broma, algo parecido a una tabla matemática, de modo que realmente terminaremos por desear conforme a ella. Porque si a mí, por ejemplo, alguien me calcula y me demuestra con exactitud, que cuando yo le hice el corte de mangas a fulano, lo hice porque no podía no hacérselo, y porque estaba determinado a ello, en tal caso, también debería de contestarme ¿de qué libertad puedo disponer yo entonces, teniendo en cuenta que soy un hombre instruido, que en su día se licenció en ciencias? De este modo, hasta podría calcular toda mi vida con treinta años de anticipación. En una palabra, si esto fuera a ocurrir, ya nada podríamos hacer, pues a pesar de todo, habríamos de aceptarlo. Al margen de esto, debemos de repetirnos sin cesar, que inevitablemente, en un momento determinado y en unas circunstancias concretas, la naturaleza no va a venir a consultarnos nada; que debemos aceptarla tal y como ella es, y no tal y como nos la imaginemos; y si se diera el caso de que realmente tendiéramos hacia la tabla matemática y el calendario, y bueno… incluso también hacia la probeta, pues entonces ¡qué podríamos hacer, más que aceptar la probeta! No fuera a ser que ella decidiera por sí misma, sin contar con nadie.
—¡Sí, señores, para mí, aquí es donde está el meollo! Me perdonarán que haya empezado a filosofar; ¡pero en todo esto hay cuarenta años de subsuelo! Permítanme que me explaye un poco con la fantasía. Verán: la razón es indudablemente algo excelente, pero la razón es únicamente razón, y sólo satisface las cualidades racionales del hombre, mientras que la voluntad viene a ser manifestación de la vida entera, es decir, de la vida completa del hombre, incluyendo en ésta, tanto la razón como todo tipo de especulación. Y aunque nuestra vida en esta manifestación se nos presente a menudo como una porquería, es, a pesar de todo, vida, y no mera extracción de la raíz cuadrada.

Memorias del subsuelo - Fiodor Dostoyevski

No hay comentarios:

Publicar un comentario