Memorias del subsuelo - Fiodor Dostoyevski
lunes, 18 de enero de 2021
¡Pero en cuanto a mí, yo le miraba con cólera y odio, y así continué… durante varios años! Mi cólera incluso se reforzaba y crecía a medida que pasaban los años. Al principio, y poco a poco, me fui enterando de cuantos detalles podía acerca de ese oficial. La tarea no fue fácil, puesto que no conocía a nadie. Pero en una ocasión, cuando le seguía por la calle como si fuera su sombra, alguien le llamó por su apellido, y así fue como me enteré de cómo se apellidaba. En otra ocasión, le seguí hasta su casa, y por una propina de diez copeks que di al barrendero, me enteré de dónde vivía, en qué piso, y de si vivía sólo o acompañado, etc., etc.; en una palabra, me enteré de todo cuanto puede enterarse uno a través de un barrendero. Aunque antes nunca había hecho nada literario, de pronto, una buena mañana, se me ocurrió la idea de describir caricaturescamente a ese oficial haciendo un relato. Disfrutaba cuando escribía el relato. Le satiricé, e incluso le calumnié; al principio, falsifiqué el apellido haciéndolo de tal modo que era posible reconocerle al instante, pero más tarde, y asentando un poco más el juicio, lo cambié y lo envié a Anales Patrios[45]. Pero como entonces no existían las sátiras, mi relato no se publicó. Aquello me enojó bastante. A veces, sencillamente me ahogaba de cólera.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario