domingo, 17 de enero de 2021

Entonces —todo eso lo dirán ustedes— entrarán en vigor las nuevas relaciones económicas, completamente preparadas y calculadas con tal exactitud matemática, que al momento desaparecerá cualquier posible interrogante, precisamente porque para éstas, siempre habrá una multitud de respuestas. Para aquel entonces, será cuando se termine de construir el Palacio de Cristal. Y será cuando… Bueno, resumiendo, llegará volando el pájaro Kagú. Claro está, que nunca podría garantizarse (eso lo digo yo) que para entonces, no se aburriera excesivamente el hombre (¿pues qué haría él, cuando todo estuviera perfectamente calculado conforme a la tabla?) a cambio de que todo marchara con extraordinaria cordura. ¡Lo que no se inventará por aburrimiento! Porque también por aburrimiento se clavan alfileres de oro, pero no importa. Lo que resultaría peor (eso nuevamente lo digo yo) es que hasta los alfileres de oro llegaran probablemente a ser un motivo de alegría. Porque el hombre es estúpido, excepcionalmente estúpido. Y aunque no fuera completamente estúpido, resulta ser tan desagradecido, que no hay nada que se le parezca.

Memorias del subsuelo - Fiodor Dostoyevski

No hay comentarios:

Publicar un comentario