Dicen que el clima petersburgués me sienta mal y que con mis insignificantes medios resulta muy caro vivir en Petersburgo. Lo sé perfectamente, lo sé mejor que todos esos experimentados y sabios consejeros y amonestadores. ¡Pero me quedaré en Petersburgo y no me marcharé de Petersburgo! Y no me marcharé porque —¡bah!, da lo mismo si me quedo o si me marcho—.
A propósito: ¿de qué puede hablar un hombre decente?
La respuesta: de sí mismo.
Eso haré yo; hablaré de mí.
Memorias del subsuelo - Fiodor Dostoyevski
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