Humillados y ofendidos - Fiodor Dostoyevski
miércoles, 29 de julio de 2020
Y me dijo muchas más cosas. Cada vez estaba más bebido, y empezó a enternecerse, poco le faltó para echarse a llorar. Maslobóiev siempre había valido mucho, pero era demasiado pillo y le faltaba fuerza para ir a más; ya en la escuela era un chico astuto, taimado, pícaro, intrigante; pero en el fondo no era una persona sin corazón: era un hombre que había perdido el rumbo. Hay mucha gente como él en Rusia. Es gente con mucho talento, pero algo se tuerce en su interior; lo peor es que esa clase de gente es capaz, en ciertos momentos, de actuar deliberadamente contra su propia conciencia, por culpa de su debilidad, y no sólo terminan siempre sucumbiendo, sino que ellos mismos saben de antemano que se dirigen a su perdición. Maslobóiev, por ejemplo, se había hundido en el alcohol.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario