El señor de La Mole se interesó por aquella forma de ser singular. Al principio, halagaba los aspectos ridículos de Julien para disfrutar con ellos; no tardó en sentir más interés por ir corrigiendo poco a poco los puntos de vista erróneos de aquel joven. Los que llegan de provincias lo admiran todo, pensaba el marqués; este es el único que lo odia todo. Los demás carecen demasiado de naturalidad; a este le sobra, y los necios lo toman por necio.
Rojo y negro - Stendhal
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