lunes, 2 de marzo de 2020

«Solo un necio —se dijo— se enfada con los demás: una piedra cae porque pesa. ¿Seguiré siendo un niño? ¿Cuándo voy a contraer la buena costumbre de darles a estas personas solo la parte de mi alma que vale el dinero que me pagan? Si quiero que me tengan estima y tenérmela yo tengo que hacerles ver que lo que está en venta para su riqueza es mi pobreza; pero que tengo el corazón a mil leguas de su insolencia y situado en una esfera demasiado elevada para que sus menudas señales de desdén o de favor lo alcancen.»

Rojo y negro - Stendhal

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