Rojo y negro - Stendhal
domingo, 8 de marzo de 2020
Le causaba asombro lo dulces que eran sus voces, la sencillez y la nobleza de sus modales infantiles; necesitaba limpiar la imaginación de todos los comportamientos vulgares, de todos los pensamientos desagradables entre los que respiraba en Verrières. Era siempre el temor de carecer de algo, eran siempre el lujo y la miseria agarrándose de los pelos. A las personas en cuyas casas almorzaba los asados que servían les daban la ocasión de hacer confidencias humillantes para ellos y nauseabundas para quienes las oían
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