lunes, 9 de marzo de 2020

Eso es lo que se dice en los valles del Jura para nombrar a un hombre rico. ¡Considérese el respeto que sienten por el más rico de todos: el gobierno!
No sonreír con respeto solo con oír nombrar al señor prefecto se considera entre los campesinos del Franco Condado una imprudencia; ahora bien, la imprudencia del pobre no tarda en castigarla la carencia de pan.
Tras haberlo asfixiado, como quien dice, un sentimiento de desprecio en los primeros tiempos, Julien acabó por notar compasión: los padres de la mayoría de sus compañeros habían pasado con frecuencia por el trance de regresar por las noches, en invierno, a su choza y no encontrar en ella ni pan, ni castañas, ni patatas. «¡Qué hay de asombroso, pues, si desde su punto de vista el hombre feliz es, antes que ninguna otra cosa, el que acaba de cenar bien y, a continuación, el que tiene un buen traje! —se decía Julien—. Mis compañeros tienen una vocación firme, es decir, que ven en el estado eclesiástico una continuación prolongada de esa felicidad: comer bien y tener algo abrigado que ponerse en invierno.»

Rojo y negro - Stendhal

No hay comentarios:

Publicar un comentario