El idiota - Fiodor Dostoyevski
miércoles, 18 de diciembre de 2019
—No me ha entendido usted. No he venido aquí para que disputemos, aunque reconozco que no la estimo. He venido para… para que hablemos como seres humanos. Cuando le pedí la entrevista, había decidido ya de qué le hablaría y lo que había de decir aun cuando usted no me comprendiese en absoluto. Ello será peor para usted, no para mí. Deseo contestarle en persona a lo que me decía en sus cartas, porque me parece más adecuado hacerlo así. Escuche, pues, mi contestación: yo empecé por compadecer al príncipe León Nicolaievich desde el mismo día en que le conocí, y más aún cuando supe lo que había sucedido en casa de usted. Le compadecí porque es un hombre muy cándido y en su ingenuidad creyó posible ser feliz con… una mujer de semejante carácter. Lo que yo temía ha sucedido: usted no ha podido amarle, le ha hecho sufrir y al fin le ha abandonado. Y no puede amarle porque es usted demasiado orgullosa… Me engaño: no orgullosa, sino vanidosa… Y también esta expresión resulta inexacta. Es usted egoísta hasta la locura, y las cartas que me ha escrito lo demuestran. Ni le es posible amar a un hombre tan inocente como éste. Acaso, en el fondo, le desprecie y se burle de él. Usted no ama más que a su oprobio, la constante idea de que está usted deshonrada y de que hay una persona que tiene la culpa. Si su deshonra no fuera tan grande o se sintiera usted de pronto libre de ella, sería más infeliz.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario