Anna Karenina - Lev Nikolaievich Tolstoi
martes, 22 de octubre de 2019
Serguiéi Ivánovich no estaba de acuerdo en muchos detalles de lo que se escribía y se comentaba respecto de esta cuestión. Veía que el problema eslavo se había convertido en uno de esos temas de moda que, cambiando de cuando en cuando, sirven de distracción a la sociedad; veía también que muchos se ocupaban del asunto con fines interesados y por vanidad. Reconocía que los periódicos publicaban muchas cosas innecesarias, a fin de atraer la atención y por gritar más fuerte que otros. Advertía que ante aquel momento general de entusiasmo los que gritaban más eran los fracasados y resentidos: los generales sin ejército, los ministros sin ministerio, los periodistas sin periódico y los jefes de partido sin partidarios. Notaba que en todo aquello había mucha frivolidad y ridiculez;
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