—Mamá, ¿cómo se te declaró papá? —preguntó de pronto Kiti.
—No hubo nada extraordinario, fue muy sencillo —contestó la princesa, pero su semblante se iluminó al recordarlo.
—Pero ¿cómo fue? ¿Lo querías antes de que te permitieran hablar con él?
Kiti experimentaba placer de poder hablar con su madre de igual a igual acerca de estas cosas, las más importantes de la vida de una mujer.
—Desde luego, él me quería, venía a visitarnos a la aldea.
—Pero ¿cómo se decidió la cosa, mamá?
—Seguramente crees que vosotros habéis inventado algo nuevo. Siempre es lo mismo: se decidió con sonrisas, miradas…
—Qué bien lo has dicho, mamá. Precisamente, con miradas y sonrisas —exclamó Dolli.
Anna Karenina - Lev Nikolaievich Tolstoi
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