No había respuesta, excepto la que da la vida a todas las cuestiones complejas e irresolubles. Era la siguiente: hay que vivir al día, es decir, distraerse. Ya no podía hacerlo por medio del sueño, por lo menos hasta la noche; ya no podía volver a aquella música que cantaban las mujeres garrafitas; por consiguiente, había que distraerse por medio del sueño de la vida.
Anna Karenina - Lev Nikolaievich Tolstoi
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