«Entonces ¿qué es lo que voy a hacer? ¿Y cómo lo haré?», se dijo, tratando de poner en claro ante sí mismo todo lo que había pensado y sentido durante aquella corta noche. Lo que pensó y sintió se dividía en tres ramas distintas. Una era la renuncia de su vida anterior, de su instrucción, que no necesitaba para nada. Esta renuncia le agradaba siéndole fácil y sencilla. La segunda se refería a la vida que deseaba llevar ahora. Comprendía la sencillez, la pureza y la legitimidad de aquella vida y estaba convencido de hallar en ella la satisfacción, la paz y la dignidad, cuya falta le era tan dolorosa. La tercera giraba en torno a la cuestión de cómo pasaría de la vida anterior a la nueva. Esto no lo veía con claridad. «Tener una mujer. Tener trabajo y necesidad de realizarlo. ¿Dejaré Pokróvskoie? ¿Compraré tierras? ¿Me inscribiré en la comunidad? ¿Me casaré con una aldeana? ¿Cómo lo haré?» —se preguntaba, sin hallar respuesta—. «No he dormido en toda la noche y no puedo hacerme cargo de las cosas. Después las aclararé. Pero hay una cosa evidente: esta noche ha decidido mi suerte. Todas mis ilusiones anteriores sobre la vida familiar son absurdas. Esto es mucho más sencillo y mucho mejor».
Anna Karenina - Lev Nikolaievich Tolstoi
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