La montaña mágica - Thomas Mann
miércoles, 30 de octubre de 2019
El padre, no menos que el abuelo Giuseppe, aunque no hubiese sido un agitador político ni un combatiente por la causa de la libertad, sino un erudito discreto y delicado, un humanista en su cátedra. Pero ¿qué era el humanismo? El amor a la humanidad, nada más, y por eso mismo el humanismo también era política, también era rebelión contra todo cuanto mancillara y deshonrara la idea de humanidad. Habían reprochado al padre de Settembrini que rendía un culto excesivo a la forma, pero, después de todo, sólo había cultivado esa forma —y su belleza— por respeto hacia la dignidad del hombre, en marcada oposición a la Edad Media, que no sólo había estado sumida en el desprecio del hombre y en la superstición, sino también en una especie de vergonzosa ausencia de formas bellas; y, ante todo, había reivindicado la libertad de pensamiento y el placer de vivir en la tierra, pues —según él— el reino de los cielos era mejor dejárselo a los gorriones. ¡Prometeo! Ése fue el primer humanista, y era idéntico al Satán en homenaje al cual Carducci había compuesto su himno… ¡Ah, si los primos hubiesen oído al viejo boloñés, enemigo de la Iglesia, cuando se burlaba y despotricaba contra la sensibilidad cristiana de los románticos, contra los cantos sagrados de Manzoni, contra el culto a las sombras y a la luz de luna de la poesía romántica que él llamaba la «pálida monja del firmamento»! Per Baccho!, eso hubiese sido un gran placer. Y también tendrían que haber oído cómo Carducci interpretaba la obra de Dante: le tenía en muy alta estima como en calidad de ciudadano de una gran metrópoli que había defendido la fuerza activa que transforma al mundo y lo mejora contra el ascetismo y la negación de la vida. No era la sombra enfermiza y mística de Beatrice lo que el poeta había querido honrar bajo el nombre de «donna gentile e pietosa»; por el contrario, había llamado así a su esposa que, en el poema, representaba el principio del conocimiento de las cosas terrenales y la actividad práctica en la vida…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario