lunes, 7 de octubre de 2019

—El cambio esencial consiste en que ha traído consigo la sombra de Alexiéi Vronski —comentó la mujer del embajador.
—¿Y qué tiene eso de particular? Hay una fábula de Grimm que dice: «Un hombre sin sombra está privado de ella. Y eso es un castigo por algo». Nunca he podido comprender en qué consiste ese castigo. Pero para una mujer, debe de ser muy desagradable vivir sin sombra.
—Sí, pero las mujeres que tienen sombra suelen acabar muy mal —dijo la amiga de Anna.
—¡Debía salirle a usted una pepita en la lengua! —exclamó la princesa Miagkaia al oír estas palabras—. La Karénina es una mujer encantadora. No me gusta su marido, pero a ella la quiero mucho.
—¿Por qué no le gusta Alexiéi Alexándrovich? Es un hombre notabilísimo —intervino la esposa del embajador—. Mi marido dice que en Europa hay pocos funcionarios del Estado como él.
—También me lo dice mi esposo, pero no lo creo —replicó la princesa Miagkaia—. Si no fuera por lo que dicen nuestros maridos, veríamos las cosas como son. Creo que Alexiéi Alexándrovich es tonto, eso lo digo en voz baja… ¿Verdad que así todo resulta muy claro? Antes, cuando me mandaban que lo considerara inteligente, llegaba a la conclusión de que la tonta era yo, por no ver su inteligencia, pero en cuanto dije: «Es tonto», en voz baja, todo ha resultado clarísimo, ¿no es cierto?
—Qué mala se muestra usted hoy.
—En absoluto. No tengo otra salida. Uno de los dos es tonto. Y ya saben ustedes que eso nadie lo dice de sí mismo.
—Nadie está contento de su posición, pero cada cual está satisfecho de su inteligencia —dijo el diplomático, citando un verso francés.
—Sí, sí, eso es cierto —asintió presurosamente la princesa Miagkaia—. Pero el caso es que no dejaré en mano de ustedes a Anna. ¡Es tan buena, tan agradable!… ¿Qué culpa tiene de que todos se enamoren de ella y la sigan como unas sombras?
—No pienso censurarla —se justificó la amiga de Anna.
—Si nadie nos sigue como una sombra, eso no demuestra que tengamos derecho a criticar.

Anna Karenina - Lev Nikolaievich Tolstoi

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