Todo es pretexto: Sapo y los pájaros, Moll, los campesinos, aquellos que en las ciudades se buscan o se rehuyen, las dudas que no me importan, mi situación, mis pertenencias, pretexto para no ir al grano, al abandono, levantando el pulgar y largándose por las buenas sin ninguna explicación a riesgo de ser mal visto entre sus pequeños camaradas. Sí, es inútil decirlo, es difícil dejarlo todo. Los ojos consumidos por las injusticias se entretienen abyectos en todo aquello por cuanto han rogado durante mucho tiempo, en el último, el verdadero ruego al fin, el que nada pide. Y es entonces cuando un hálito de exaltación resucita las plegarias muertas y nace un murmullo en el mudo Universo, reprochándote afectuosamente haber desesperado demasiado tarde. Como viático no lo hay mejor. Profundicemos más. El aire puro.
Malone muere - Samuel Beckett
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