jueves, 19 de septiembre de 2019

Si vuestro jardín está tan lleno de flores, ¿por qué no me alegra su perfume a mí también?… Si estáis tan llenos de divinidad, tenéis de sobra para darme a beber. En las fiestas, nadie carece de nada, ni siquiera el más pobre. Pero sólo hay alguien que celebre su fiesta entre vosotros, y es la muerte.
La necesidad, la angustia y la noche son vuestras dueñas. Ellas os separan u os obligan a juntaros, a palos. Al hambre le llamáis amor, y allí donde no veis nada, allí moran vuestros dioses. ¿Dioses? ¿Amor?
Sí, los poetas tienen razón, no hay nada, por pequeño e insignificante, con lo que no sea posible el entusiasmo.
Así pensaba yo entonces. Todavía no comprendo cómo nacieron en mí tales pensamientos.

Hiperión o el eremita en Grecia - Friedrich Hölderlin

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