miércoles, 25 de septiembre de 2019

¿Por qué te cuento todo esto y remuevo mi pena, y reavivo en mí la inquieta juventud? ¿No es suficiente haber caminado una vez por el espacio de la muerte? ¿Por qué no permanezco callado en la paz de mi espíritu?
Por esto, Belarmino: porque cada alentar de la vida sigue siendo valioso para nuestro corazón, porque todas las metamorfosis de la naturaleza pura pertenecen también a su belleza. Nuestra alma, si rechaza las experiencias mortales y sólo vive en la calma sagrada, ¿no es como un árbol sin hojas, como una cabeza sin rizos? ¡Querido Belarmino!, he pasado una temporada en calma; he vivido como un niño en las tranquilas colinas de Salamina, he olvidado el destino y las aspiraciones humanas.

Hiperión o el eremita en Grecia - Friedrich Hölderlin

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