viernes, 13 de septiembre de 2019

Pero yo, sin moverme, podría vivir allí dentro, y declararme, siendo el único que me oyera. Sus atributos, de los que me cargaron, los arrastré, como en el carnaval, bajo los misiles. A mí me toca ahora hacer el muerto, a mí al que ellos no supieron hacer nacer, y el caparazón de monstruo que tengo a mi alrededor se pudrirá. Pero se trata cabalmente de una cuestión de voz, cualquier otra metáfora es impropia. Me hincharon con su voz, como un globo, y por más que me vacíe sigue siendo a ellos a los que oigo.

El innombrable - Samuel Beckett

No hay comentarios:

Publicar un comentario