domingo, 1 de septiembre de 2019

Pero no soy juicioso. Pues lo juicioso sería dejarme ir, ahora, en este instante de felicidad, creo yo. Pero, ¿qué hago? Regreso a la luz, a los campos que tanto hubiera deseado amar, al cielo por donde corren las nubecillas blancas y ligeras como copos, a la vida que no supe aprovechar, quizá por mi culpa, por orgullo o cortedad, pero no lo creo. Los animales pacen, el sol calienta las rocas y las hace brillar. Sí, dejo mi felicidad y regreso junto a los hombres que a menudo también van y vienen con fardos. Quizá les haya juzgado mal, pero no lo creo. Por otra parte, no los he juzgado. Solamente quiero intentar comprender, por última vez, empezar a comprender, cómo son posibles tales seres. No, no se trata de comprender. ¿De qué, pues? No lo sé. Lo haré a pesar de todo. No debería. La noche, la tormenta, la desdicha, las catalepsias del alma; esta vez veré cómo todo esto es bueno. No todo está dicho entre yo y… Sí, todo está dicho. Quizá desee solamente oírlo decir una vez más. Una vez más siquiera. Pero no, no deseo nada.

Malone muere - Samuel Beckett

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