»Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas ni se convertirían en espíritu si no chocaran con el destino, esa vieja roca muda.
»Pero también ese impulso acaba muriendo en nuestro pecho y con él nuestros dioses y su cielo.
Hiperión o el eremita en Grecia - Friedrich Hölderlin
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