No me acuerdo nada de aquellas conversaciones. No debí entender gran cosa. Pero, a pesar mío, conservo algunas descripciones. Me daban cursos sobre el amor, sobre la inteligencia, precioso, precioso. Debe de hacer mucho de todo eso. Fueron ellos también los que me enseñaron a contar y a razonar. Se trata de habilidades que me prestaron servicios, no diré lo contrario, servicios de los que no hubiera tenido ninguna necesidad si me hubiesen dejado tranquilo. Los uso todavía, para rascarme. Tipos asquerosos, con los bolsillos llenos de venenos y de cauterios.
El innombrable - Samuel Beckett
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