jueves, 12 de septiembre de 2019

Nada tengo que hacer, es decir, nada de particular. Tengo que hablar, esto es vago. Tengo que hablar, no teniendo nada que decir, sino las palabras de los otros. Tengo que hablar, no sabiendo ni queriendo hablar. Nadie me obliga a ello, no hay nadie, es un accidente, un hecho. Nada podrá dispensarme nunca de ello, no hay nada, nada que descubrir, nada que disminuya lo que por decir queda, tengo la mar por beber, por consiguiente hay un mar. No haber sido engañado hubiera sido lo mejor para mí, lo mejor que hubiera hecho, haber sido engañado, no habiéndolo querido, creyendo no serlo, sabiendo que lo soy, no engañándome acerca de que no lo estoy.

El innombrable - Samuel Beckett

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