«Ahora lo sabes todo», le dije tranquilo al finalizar, «a partir de ahora será más difícil que choques conmigo; a partir de ahora dirás» añadí sonriente: «no os burléis de este Vulcano si cojea un poco, pues ha sido arrojado por los dioses dos veces desde el cielo a la tierra».
«¡Calla!», dijo con voz ahogada, ocultando sus lágrimas en el pañuelo; «¡oh, calla y no hagas bromas a costa de tu destino ni de tu corazón porque los comprendo mejor que tú!
»¡Querido…, querido Hiperión! Es muy difícil ayudarte.
»¿Y sabes», prosiguió, elevando la voz, «sabes qué es lo que te consume, lo único que te falta, lo que buscas como Alfeo buscaba a su Aretusa, lo que te entristece en todas tus tristezas? Es algo que no ha desaparecido hace sólo algunos años; no se puede decir exactamente cuándo existió ni cuándo desapareció, ¡pero existió, existe, está en ti! Lo que buscas es un tiempo mejor, un mundo más hermoso. Era ese mundo únicamente lo que abrazabas cuando abrazabas a tus amigos; tú, junto con ellos, eras ese mundo.
Hiperión o el eremita en Grecia - Friedrich Hölderlin
No hay comentarios:
Publicar un comentario