lunes, 9 de septiembre de 2019

Hastiada de mi hastío, blanca luna postrera, único pesar, ni siquiera eso. Estar muerto, ante ella, sobre ella, con ella, y girar, muerto sobre muerta, alrededor de los pobres hombres, y no tener que morir nunca más, de entre los moribundos. Ni siquiera eso, ni siquiera eso. Mi luna estuvo aquí abajo, muy abajo, lo poco que supe desear. Y un día, pronto, una noche terrestre, pronto, bajo la tierra, un moribundo dirá, como yo, al claro de tierra: «Ni siquiera eso, ni siquiera eso», y morirá, sin haber podido encontrar un pesar.

Malone muere - Samuel Beckett

No hay comentarios:

Publicar un comentario