Entonces podía oír mejor el ruido de los trabajadores, de la hija que gritaba tras las cabras, del padre que injuriaba al mulo. Pero en el fondo de las sombras reinaba el silencio, el silencio del polvo, el silencio de las cosas que jamás se moverían si de ellas dependiera. Y el tictac del invisible reloj era como la voz del silencio que, al igual que la sombra, vencería también un día.
Malone muere - Samuel Beckett
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