domingo, 15 de septiembre de 2019

En ningún momento sé de qué hablo, ni de quién, ni de cuándo, ni de dónde, ni con quién, ni porqué, pero necesitaría a cincuenta forzados para esta siniestra tarea y siempre me faltaría un cincuenta y uno, para cerrar las esposas, eso lo sé, sin saber qué quiere decir. Lo esencial es que no llego nunca a ninguna parte, que no estoy nunca en ninguna parte, ni en Mahood, ni en Worm, ni en mí, importando poco a qué dispensa se debe. Lo esencial es patalear hasta el fin al final de su catgut, mientras haya aguas, orillas y desatado en el cielo un Dios deportivo, para irritar a la criatura, mediante puercos intermediarios.Me he tragado tres anzuelos a la vez y aún tengo hambre.

El innombrable - Samuel Beckett

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