El esqueleto es algún antepasado nuestro que llevamos dentro, y cuando vemos una radiografía de nuestro esqueleto pensamos en cómo se parece al abuelo, pues del abuelo sólo recordamos el día que le cambiaron de sepultura y hubo de trasladar sus restos, pura huesa. Llevamos dentro al antepasado, no sólo en el alma, como han visto ya los pensadores, sino también en el cuerpo, físicamente. Y el antepasado se aburre, y él es quien se avergüenza de nuestras fornicaciones, y no toma alcohol ni lee el periódico.
Mortal y rosa - Francisco Umbral
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