¿No envejece el hombre, no se marchita, no es como una hoja caída que no vuelve a encontrar su árbol y que es arrastrada por los vientos hasta que la arena la entierra?
¡Y, sin embargo, su primavera vuelve!
¡No lloréis cuando lo más perfecto se marchita! ¡Pronto se rejuvenecerá! ¡No os entristezcáis cuando calla la melodía de vuestro corazón! ¡Pronto vuelve a encontrar una mano que la hace brotar de nuevo!
Hiperión o el eremita en Grecia - Friedrich Hölderlin
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