domingo, 1 de septiembre de 2019

Basta. Atribuiría con gusto parte de mis… de mis desdichas a ese desorden auditivo si por desgracia no estuviera dispuesto a ver en él más bien una ventaja. Desdichas, ventajas, no tengo tiempo para elegir mis palabras; tengo prisa, prisa por terminar. Y, sin embargo, no, no tengo prisa. Decididamente esta noche no diré nada que no sea falso, quiero decir que no me deje perplejo en cuanto a mis verdaderas intenciones. Porque la tarde, incluso la noche, es una de las más negras que puedo recordar. Tengo poca memoria. Mi dedo meñique, posado sobre la hoja, se adelanta a mi lápiz, le anuncia cayendo el final de la línea. Pero en el otro sentido, de arriba abajo, voy mal. No quería escribir, pero acabé por resignarme. Con el fin de saber dónde estoy, dónde está. Al principio no escribía, sólo hablaba; después, olvidaba lo que había dicho. Un mínimo de memoria es indispensable para vivir de verdad.

Malone muere - Samuel Beckett

No hay comentarios:

Publicar un comentario