jueves, 29 de agosto de 2019

Y para hacer el tiempo más corto me planteé algunas preguntas y me esforcé en hallarles respuesta. He aquí algunas:
Pregunta. —¿Qué había sido del sombrero de fieltro azul?
Respuesta.
Pregunta. —¿Sospecharán del viejo del bastón?
Respuesta. —Era lo más probable.
Pregunta. —¿Qué posibilidades tenía de demostrar su inocencia?
Respuesta. —Muy pocas.
Pregunta. —¿Debía poner a mi hijo al corriente de lo que había ocurrido?
Respuesta. —No, porque entonces su deber sería denunciarme.
Pregunta. —¿Me denunciaría?
Respuesta.
Pregunta. —¿Cómo me encontraba?
Respuesta. —Más o menos como siempre.
Pregunta. —¿Y, no obstante, había cambiado y seguía cambiando?
Respuesta. —Sí.
Pregunta. —¿Y a pesar de esto me encontraba más o menos como siempre?
Respuesta. —Sí.
Pregunta. —¿Cómo era posible?
Respuesta.

Molloy - Samuel Beckett

No hay comentarios:

Publicar un comentario