martes, 27 de agosto de 2019

Tal vez hoy ya no sea así. Aunque no acabo de ver cómo puedo hablar de las características propias de mi región, pues nunca salí de ella. No, nunca me evadí, e incluso ignoraba los límites de mi región. Pero me parecían bastante lejanos. Pero esta creencia no estaba basada en ningún fundamento serio, era simplemente una creencia. Porque si los límites de nuestra región estuvieran al alcance de mis pasos, creo que una especie de degradación me lo habría hecho presentir. Porque las regiones no terminan de golpe, que yo sepa, sino que se funden insensiblemente unas con otras. Y nunca advertí nada parecido a esto. Sino que, por más lejos que haya ido, en un sentido o en otro, he encontrado siempre el mismo cielo y la misma tierra, exactamente, día tras día y noche tras noche. Por otra parte, si las regiones se funden insensiblemente unas con otras, lo que está por demostrar, es posible que muchas veces haya salido de mi región creyendo seguir en ella. Pero prefería atenerme a mi simple creencia, la que me decía: «Molloy, tu región es muy extensa, nunca has salido de ella y nunca saldrás. Y vayas por donde vayas, entre sus límites remotos, siempre estarás precisamente en el mismo lugar».

Molloy - Samuel Beckett

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