jueves, 8 de agosto de 2019

Pues todo lo que es en verdad prodigioso y temible en el hombre, nunca aún ha sido puesto en palabras o libros. Y el acercamiento de la muerte, que todo lo iguala, lo imprime todo con una última revelación, que sólo un autor de entre los muertos podría adecuadamente contar. De modo que —digámoslo de nuevo— ningún caldeo ni ningún griego agonizante tuvieron pensamientos más elevados o más santos, que aquellos cuyas misteriosas sombras visteis arrastrarse sobre el rostro del pobre Queequeg mientras yacía sereno en su oscilante coy, y el bamboleante mar parecía mecerle gentilmente hacia su descanso final, y la invisible marea del océano le alzaba cada vez más alto a su destinado cielo.

Moby Dick - Herman Melville

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