lunes, 5 de agosto de 2019

Pues bien, buceando tras la cabeza que descendía lentamente, Queequeg, con su afilada espada, había hecho cortes laterales cerca de la parte inferior, para abrir allí un gran orificio; dejando entonces caer su espada, había introducido su largo brazo hacia adentro y hacia arriba, y jalado de este modo al pobre Tash de la cabeza. Al meter el brazo por vez primera buscándole, nos aseguró, se encontró con una pierna; pero sabiendo perfectamente que así no debía ser, y que podría ocasionar un grave percance… había vuelto a introducir la pierna, y mediante un diestro empellón y un giro había provocado una voltereta en el indio, de manera que en el siguiente intento salió de la vieja y acostumbrada manera… con la cabeza por delante. Por lo que respecta a la gran cabeza en sí, a ésa le iba todo lo bien que podía esperarse.
Y así, gracias al arrojo y a la gran destreza en obstetricia de Queequeg, la liberación, o más bien parición, de Tashtego fue exitosamente concluida, y además en las fauces de los más adversos y aparentemente irremediables impedimentos; lo que constituye una lección que no se ha de olvidar en modo alguno. La partería debería enseñarse en el mismo curso que la esgrima y el boxeo, y la equitación y el remo.

Moby Dick - Herman Melville

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