Pues bien, buceando tras la cabeza que descendía lentamente, Queequeg, con su afilada espada, había hecho cortes laterales cerca de la parte inferior, para abrir allí un gran orificio; dejando entonces caer su espada, había introducido su largo brazo hacia adentro y hacia arriba, y jalado de este modo al pobre Tash de la cabeza. Al meter el brazo por vez primera buscándole, nos aseguró, se encontró con una pierna; pero sabiendo perfectamente que así no debía ser, y que podría ocasionar un grave percance… había vuelto a introducir la pierna, y mediante un diestro empellón y un giro había provocado una voltereta en el indio, de manera que en el siguiente intento salió de la vieja y acostumbrada manera… con la cabeza por delante. Por lo que respecta a la gran cabeza en sí, a ésa le iba todo lo bien que podía esperarse.
Y así, gracias al arrojo y a la gran destreza en obstetricia de Queequeg, la liberación, o más bien parición, de Tashtego fue exitosamente concluida, y además en las fauces de los más adversos y aparentemente irremediables impedimentos; lo que constituye una lección que no se ha de olvidar en modo alguno. La partería debería enseñarse en el mismo curso que la esgrima y el boxeo, y la equitación y el remo.
Moby Dick - Herman Melville
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