Pero no era una criatura dada a presentimientos, sino simplemente a sentimientos, o más bien me atrevería a decir que a episentimientos. Porque sabía las cosas por adelantado, lo que me ahorraba tener que presentirlas. Diré más (¿qué puede impedírmelo?), sólo sabía las cosas por adelantado, porque cuando me ocurrían ya no me enteraba, como quizá haya advertido el lector, o me enteraba a costa de esfuerzos sobrehumanos, y después tampoco sabía nada, me encontraba devuelto a mi ignorancia nativa. Todo lo cual, tomado en su conjunto, si ello es posible, debe poder explicar muchas cosas, especialmente mi asombrosa ancianidad, aún lozana en ocasiones, suponiendo que mi estado de salud, pese a lo dicho anteriormente, no baste para explicarla.
Molloy - Samuel Beckett
No hay comentarios:
Publicar un comentario