miércoles, 7 de agosto de 2019

—Puso nuestro viejo Sammy rumbo al noroeste, para salir del achicharrante tiempo que hacía allí en el ecuador. Pero no sirvió de nada… Yo hice todo lo que pude; velé con él las noches; fui muy severo con él en el asunto de la dieta…
—¡Ah, muy severo! —intervino el propio paciente; que alterando luego su voz, añadió—: bebiendo conmigo ron caliente con miel cada noche, hasta que no podía ver ni para colocar los vendajes; y mandándome a la cama, dando tumbos, hacia las tres de la mañana. ¡Ah, vos, estrellas! Efectivamente, se sentó conmigo, y fue muy severo con mi dieta. ¡Ah!, un gran custodio es el doctor Bunger, y muy dietéticamente severo. (¡Bunger, perro, ríete!, ¿por qué no lo haces? Ya sabes que eres un relamido y jovial granuja.) Pero levanta el ánimo, muchacho, preferiría que me mataras tú a que cualquier otro me mantuviera vivo.

Moby Dick - Herman Melville

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