jueves, 29 de agosto de 2019

Ni una persona de cada cien sabe callarse y escuchar, ni siquiera lo que eso significa. Y sin embargo es entonces cuando se distingue, más allá del estrépito absurdo, el silencio de que está formado el Universo. Deseaba tal ventaja para mi hijo. Y que permaneciera apartado de los que se felicitan de saber tener los ojos bien abiertos. Yo no había luchado, pasado penalidades, conquistado una situación, vivido como un forzado para que mi hijo corriera la misma suerte. Me retiré de puntillas. No me importaba desempeñar mis papeles hasta sus últimas consecuencias.

Molloy - Samuel Beckett

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