jueves, 25 de julio de 2019

Pero la visión del pequeño Flask montado sobre el gigantesco Daggoo era todavía más chocante; pues sosteniéndose con una majestad distante, indiferente, sosegada, irreflexiva y bárbara, el noble negro oscilaba armoniosamente su magnífica figura con cada oscilación del mar. Sobre sus anchas espaldas, el rubio pajizo Flask parecía un copo de nieve. El portador parecía más noble que el jinete. A pesar de que el vivaz, tumultuoso y ostentoso pequeño Flask de vez en cuando literalmente pateaba de impaciencia, ni siquiera así obligó a hacer un esfuerzo adicional al señorial torso del negro. De esa manera yo he visto la pasión y la vanidad patear la magnánima tierra viviente, mas no por ello alteró la tierra sus estaciones y sus mareas.

Moby Dick - Herman Melville

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