Pero en ese momento dio en girar la cabeza hacia la luz de tal manera que vi claramente que esos cuadrados negros de sus mejillas en modo alguno podían ser apósitos. Eran manchas de alguna clase. Inicialmente no supe qué pensar sobre aquello; aunque pronto me vino una presuposición de la verdad. Recordé una historia de un hombre blanco —pescador de ballenas también— que, habiendo caído entre caníbales, había sido tatuado por ellos. Llegué a la conclusión de que este arponero, en el curso de sus distantes expediciones, se había topado con una aventura similar. Y al fin y al cabo, pensé yo, ¡qué! Sólo es su exterior; un hombre puede ser honesto en cualquier clase de piel.
Moby Dick - Herman Melville
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