El aspecto bandidesco que el canallero luce con tanto orgullo; su sombrero, gacho y alegremente engalanado de cinta, revela sus rasgos primordiales. Un terror para la sonriente inocencia de los pueblos por los que navega; su semblante oscuro y paso arrogante no pasan inadvertidos en las ciudades. Yo, que una vez fui vagabundo en su propio canal, recibí buenos oficios de uno de estos canalleros; le estoy reconocido de todo corazón, no quisiera ser desagradecido; pero una de las sobresalientes cualidades redentoras del hombre violento suele ser que en ocasiones tiene brazo tan duro para secundar a un pobre desconocido en apuros, como para saquear a uno rico.
Moby Dick - Herman Melville
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